lunes 7 de septiembre de 2009

El Club de los Negocios Densos


En las puertas del Club.
Parte 1.
No somos como Hegel: deslumbrante.
¿Pero cómo delumbrar sin mentir?. La mentira es peor que el aburrimiento. La primera crea un estado de ánimo favorable al de sarrollo de la tolerancia a la mediocridad, lo segundo, es un estado subversivo. Ya que para salir del aburrimiento hay que amar, crear, moverse. El aburrimiento es un pozo de donde se debe salir. La mentira, en cambio, puede llegar a convertirse con facilidad en una atmósfera donde vivir.
La idea de un club no es nueva. No existe nada nuevo en la boca de ningún hombre. La palabra, antes que un patrimonio personal es un lugar de encuentro. El título se lo debo a Chesterton y a su obra el Club de los Negocios Raros. En esta obra el genial escritor creó una asociación cuya meta principal era rescatar a los hombres del automático desdén de la vida cotidiana.
Se podría pensar que la primera asociación que se formó sobre la tierra fue un club clandestino, una taberna. La familia debió formarse luego, y hasta sería lógico pensar que la familia se creó justamente para combatir los excesos que se cometían en ese club.
El target de este lugar debió ser inevitablemente la población juvenil: los jóvenes que se reunían para beber, para raptar mujeres y para prepararse para la guerra.