viernes 11 de septiembre de 2009

Freud quite su cuchillo que he venido a matarlo

"Definitivamente está loca. ¿Cómo puede pensar que el demonio se metió en el cuerpo de su bebe?.
Lo que dice no tiene sentido, está loca. No tiene ni pies ni cabeza. ¿Cómo es posible que su marido no se haya dado cuenta de que está tocada?". Eran los comentarios de las personas normales, luego de seguir por TV el caso de la mujer que había matado a su hijo creyendo que el mismo diablo se había introducido en su cuerpo.
Al cierre del noticiero, estas personas retornarían a sus vidas. El albañil volvería bajo el sol a terminar la pequeña obra para cobrar un dinero que no alcanzará para pagar sus cuentas por la comida de la semana y por las botellas que cada noche consume cuando le duele el mundo.
El hombre bien vestido volvería a su doble vida y a los besos de cartón que cada noche cuelga en la frente de su mujer, al llegar a casa.
El joven tímido volvería a pensar en matarse y a imaginar el rostro de sus padres al verlo colgado del tirante de su habitación. El poeta volvería tras sus centenares de tomos a esperar que algún día salga una sola línea que le haga pensar que no ha perdido tantos años de su vida tras los girones murientes de versos malditos.
El limpiador de autos de estrella y palma volvería al oficio de frotar con las manos los automóviles que jamás tendrá, mientras imagina la forma de raptar a la mujer que trabaja en el quinto B.
Los chicos de ñemby volverían a encontrar en el crack la forma más eficaz de hacer realidad la pesadilla de miles de psicólogos.....pero lo importante es que la mujer loca ya no está entre nosotros, cuyas vidas tiene una coherencia sin grietas y un sentido claro....¿ Me escucha, Freud?, ey no me ignore..!Listo Valois Rivarola!!!, eyy, mejor quite su cuchillo, que he venido a matarlo..........